Un recorrido épico y muy exigente que comienza con una legendaria subida alpina: 48 curvas cerradas y muy sucesivas que superan un importante desnivel en una ladera empinada y rocosa. Una vez alcanzada la cima, a 2.757 metros, el descenso (hacia Bormio) ofrece una calzada ligeramente más ancha y curvas más cerradas. El trayecto de traslado atraviesa a continuación el llano del valle de la Valtellina, para concluir con un tramo panorámico y mixto-rápido que bordea directamente las aguas del lago de Como hasta llegar a las puertas de las históricas instalaciones.